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Historia personal / Archivo editorial

Antes del Tío Creepy: de la jaula de UFC a Creepynautas

La historia de Álvaro Herrera, creador de Creepynautas

12 min de lecturaPor Creepynautas

Mi nombre es Álvaro Herrera, aunque muchos de ustedes probablemente me conocen como el Tío Creepy, creador de Creepynautas.

Quienes han llegado hasta Creepynautas probablemente me conocen por los videos sobre críptidos, criaturas extrañas, encuentros inexplicables, fenómenos paranormales y expedientes que parecen encontrarse justo en la frontera entre la realidad y lo imposible.

Pero antes de sentarme frente a una cámara, encender un micrófono y comenzar a investigar estas historias, una parte muy importante de mi vida transcurrió en un escenario completamente distinto.

Antes de convertirme en el Tío Creepy, fui peleador profesional de artes marciales mixtas.

Durante aproximadamente 17 años, gran parte de mi vida estuvo dedicada al entrenamiento, la disciplina y la competencia. Fueron años de sacrificios, golpes, lesiones, derrotas, aprendizajes y momentos en los que avanzar parecía cada vez más complicado.

Desde el principio tuve un objetivo que para muchas personas parecía demasiado grande: llegar a UFC.

Cuando empecé a entrenar en 2007, pensar que un mexicano pudiera pelear en la liga más grande del mundo de las artes marciales mixtas parecía algo imposible. No faltaron quienes me dijeron que estaba perdiendo el tiempo y que nunca lo lograría.

Que ese tipo de oportunidades solamente estaban reservadas para otros. Que las posibilidades de conseguirlo eran demasiado pequeñas. Que quizá debía ser más realista y aceptar que aquel sueño nunca iba a suceder.

Sin embargo, continué entrenando.

No porque tuviera la seguridad de que algún día lo conseguiría, sino porque sabía que rendirme sería una manera de garantizar que jamás pasaría.

El camino hacia UFC

Las artes marciales me enseñaron que los grandes objetivos casi nunca se alcanzan de una sola vez. Se construyen entrenamiento tras entrenamiento, pelea tras pelea y decisión tras decisión.

En muchas ocasiones, la diferencia no estaba en sentirse invencible, sino en presentarse a entrenar incluso durante aquellos días en los que la motivación había desaparecido.

Álvaro Herrera durante un combate profesional dentro del octágono de UFC

En 2013 quedé seleccionado en los tryouts de UFC celebrados en la Ciudad de México, donde eligieron a 13 peleadores de Latinoamérica para irse a entrenar durante seis meses a Jackson’s MMA, considerado en ese momento el mejor gimnasio del mundo.

Yo fui uno de ellos, junto a grandes peleadores y amigos como Guido Cannetti, Marlon “Chito” Vera y Yair “El Pantera” Rodríguez.

Ahí tuve la oportunidad de entrenar y aprender de grandes estrellas como Carlos Condit, Donald “Cowboy” Cerrone y Jon Jones.

Viví en Albuquerque durante cerca de tres años, trabajando de jardinero los fines de semana y limpiando una barbería, buscando una oportunidad para poder hacer algo dentro del MMA. En ese lapso también me fascinaba escuchar las historias extrañas de Nuevo México: avistamientos de criaturas, OVNIs y monstruos de la región.

Con el tiempo llegó una de las oportunidades más importantes de mi carrera: formar parte de The Ultimate Fighter Latinoamérica 2, una experiencia que me permitió competir a otro nivel y acercarme finalmente a ese sueño que durante tanto tiempo había perseguido.

Estar dentro de TUF Latinoamérica 2 representaba mucho más que aparecer en un programa o participar en una competencia. Para mí era la prueba de que aquellos años de trabajo, sacrificio y perseverancia comenzaban a abrir una puerta que alguna vez pareció completamente cerrada.

Después llegó el momento que marcó mi carrera: mi debut en UFC Monterrey.

Álvaro Herrera conectando un golpe recto durante una pelea de UFC
Álvaro Herrera conectando un golpe durante una pelea de UFC

Llegar a UFC fue mi mayor logro dentro de las artes marciales.

No solamente por lo que significaba competir en la empresa más reconocida de MMA del mundo, sino porque representaba haber alcanzado algo que muchas personas me habían dicho que nunca podría conseguir.

Durante años escuché que era imposible.

Y entonces, finalmente, estaba ahí.

Dentro del escenario más grande del mundo, algo que alguna vez solo había existido como una meta distante.

No significa que el camino haya sido perfecto ni que todo haya ocurrido de la manera que imaginaba. Los sueños reales pocas veces se parecen exactamente a como los visualizamos. Sin embargo, haber llegado me dejó una enseñanza que continúa acompañándome hasta el día de hoy:

Lo que parece imposible puede comenzar a cambiar cuando una persona decide no abandonar el camino.

Cuando termina una etapa

La carrera de un peleador no dura para siempre, y eso es algo muy duro de aceptar.

Después de tantos años de entrenamiento y competencia, llegó un momento en el que tuve que enfrentar una transición para la que ningún gimnasio puede prepararte completamente: dejar atrás una etapa que había formado una parte enorme de mi identidad.

Retrato oficial de cuerpo completo de Álvaro Herrera como peleador de UFC

Cuando has dedicado tantos años a perseguir un objetivo, retirarte no significa simplemente dejar de competir. También implica preguntarte quién eres cuando aquello que organizaba gran parte de tu vida comienza a quedar atrás.

Fue un periodo de cambio.

La disciplina, las experiencias y los recuerdos de las artes marciales continuaban conmigo, pero ahora necesitaba encontrar un nuevo propósito. Algo que volviera a despertar esa curiosidad y esa emoción de construir un proyecto desde cero.

Fue entonces cuando una inquietud que siempre me había acompañado comenzó a ocupar un lugar cada vez más importante:

Mi interés por los misterios del mundo, las criaturas desconocidas y esas historias que parecen desafiar nuestra percepción de la realidad.

El nacimiento de Creepynautas

Siempre me han llamado la atención estos casos. Desde que era niño, cuando mi hermano y yo hojeábamos revistas como Año Cero, En busca de lo desconocido o Archivo OVNI en los puestos de revistas, descubríamos que había cosas realmente turbias en el mundo: casos y fenómenos que iban más allá de lo que nos enseñaban en la escuela o de lo que parecía posible.

Historias de personas que aseguran haber visto criaturas desconocidas o seres que bien podrían catalogarse como monstruos. Encuentros en bosques, carreteras y comunidades alejadas. Fenómenos tan extraños que incluso han inspirado diversas películas.

De esa curiosidad nació Creepynautas.

Álvaro Herrera, creador de Creepynautas, con playera negra y una sonrisa

Al principio, este proyecto nació durante la pandemia como una manera de investigar y compartir los casos que me parecían más fascinantes. Sin embargo, poco a poco se convirtió en algo mucho más grande. Al inicio, los videos no eran perfectos: me faltaba equipo y también conocimiento de edición, pero poco a poco, gracias a todos ustedes, las cosas fueron mejorando hasta lo que somos hoy. Seguimos evolucionando.

Con el tiempo comenzaron a llegar personas de diferentes lugares que compartían esa misma curiosidad. Algunos querían conocer más sobre un caso, otros proponían nuevas investigaciones, y muchos comenzaron a enviar sus propias historias o experiencias familiares, algunas de las cuales nunca se habían atrevido a contar públicamente.

Mi intención es compartir esta pasión por los misterios y los críptidos con todo el mundo.

Un nuevo espacio para investigar

Este blog representa una nueva etapa para Creepynautas.

Algunos casos necesitan mucho más espacio del que permite un video o una publicación en redes sociales. Existen historias con documentos, fotografías, testimonios y antecedentes que merecen ser examinados con mayor profundidad.

Aquí publicaremos investigaciones sobre críptidos, criaturas extrañas, fenómenos paranormales, archivos inexplicables, leyendas y encuentros enviados por la comunidad.

También será un espacio para complementar los videos de Creepynautas y los episodios de CreepyRadio Podcast, reunir información que normalmente se encuentra dispersa y recuperar historias que corren el riesgo de quedar olvidadas.

No prometo tener todas las respuestas.

De hecho, una de las cosas que más me atraen de estos temas es que cada respuesta parece conducirnos hacia una nueva pregunta.

Yo soy Álvaro Herrera, creador de Creepynautas, y los invito a acompañarme en esta nueva etapa.

Bienvenidos a Creepynautas.— Álvaro Herrera

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