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Críptidos aéreos / Archivo editorial

El Thunderbird de Tombstone: la criatura prehistórica que habría sido abatida en Arizona

La historia de dos rancheros, un monstruo abatido y una fotografía que nadie puede encontrar

18 min de lecturaPor Creepynautas

En abril de 1890, cuando gran parte del territorio de Arizona todavía conservaba la atmósfera salvaje del Viejo Oeste, un pequeño periódico de Tombstone publicó una historia que parecía llegada de una era anterior a la humanidad.

Dos rancheros aseguraban haber encontrado una criatura alada de dimensiones descomunales en medio del desierto. No se trataba de un águila, un cóndor ni ninguna otra ave conocida. Según la descripción, tenía un cuerpo parecido al de un enorme caimán, una cola extraordinariamente larga, mandíbulas llenas de dientes y alas membranosas completamente desprovistas de plumas.

Con el paso de los años, aquel ser terminaría siendo conocido como el Thunderbird de Tombstone, aunque la criatura descrita originalmente tenía mucho más en común con un gigantesco pterosaurio que con un pájaro.

¿Se trató de una simple invención periodística o existe la posibilidad de que dos hombres se encontraran con un animal que oficialmente llevaba millones de años extinto?

Una extraña noticia en el Tombstone Epitaph

El 26 de abril de 1890, el periódico Tombstone Epitaph publicó en su tercera página una pequeña nota titulada “Encontrado en el desierto: un extraño monstruo alado descubierto y abatido en el desierto de Huachuca”.

La edición original se conserva digitalizada en los archivos de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos. A diferencia de muchos relatos antiguos, podemos confirmar que la noticia realmente fue publicada. Esto no demuestra que la criatura haya existido, pero sí confirma que la historia no fue inventada décadas después por escritores de misterio.

De acuerdo con el artículo, dos rancheros regresaban a sus hogares desde las montañas Huachuca cuando encontraron al animal en una región desértica situada entre las montañas Whetstone y Huachuca, al sur de Arizona.

El encuentro habría ocurrido el domingo anterior, probablemente el 20 de abril de 1890. La criatura se encontraba aparentemente agotada después de realizar un vuelo prolongado. Todavía era capaz de elevarse, pero solamente podía recorrer distancias cortas antes de volver a caer sobre el terreno.

Los hombres, que viajaban a caballo y llevaban rifles Winchester, superaron el impacto inicial y comenzaron a perseguirla. La extraña criatura intentó escapar durante varios kilómetros, mientras volaba a poca altura y se detenía constantemente sobre el desierto.

Finalmente, los rancheros consiguieron acercarse lo suficiente para abrir fuego.

La persecución del monstruo alado

Los primeros disparos hirieron al animal, pero no consiguieron derribarlo inmediatamente. Según la narración, la criatura se volvió contra sus perseguidores y trató de atacarlos.

Los caballos reaccionaron con terror ante el monstruo. Sin embargo, debido a su aparente agotamiento, el animal no pudo alcanzar a los rancheros. Estos continuaron disparando hasta que la criatura cayó parcialmente de lado y dejó de moverse.

Cuando los hombres se aproximaron, afirmaron que estaba muerta.

Fue entonces cuando comenzaron a examinarla y tomaron unas medidas tan exageradas que actualmente constituyen uno de los mayores problemas del relato.

El periódico aseguró que el cuerpo medía aproximadamente 92 pies de longitud, poco más de 28 metros. Su cabeza alcanzaba los ocho pies, alrededor de 2.4 metros, mientras que sus ojos sobresalían del cráneo y eran comparados con platos.

La criatura solamente tenía dos patas, colocadas cerca del punto donde las alas se unían con el cuerpo. Sus enormes mandíbulas estaban cubiertas de dientes fuertes y afilados.

Los rancheros consiguieron extender una de las alas y calcularon que medía cerca de 78 pies. De una punta a la otra, el supuesto monstruo habría alcanzado una envergadura de aproximadamente 160 pies, casi 49 metros.

Sus alas no tenían plumas. Estaban formadas por una membrana gruesa y parcialmente transparente, parecida a la de un murciélago. El resto del cuerpo también carecía de pelo o plumaje y estaba cubierto por una piel relativamente lisa que, según la noticia, podía ser atravesada fácilmente por las balas.

  1. 92 pies de largoAlrededor de 28 metros desde la cabeza hasta el extremo de la cola.
  2. 160 pies de alasCasi 49 metros de una punta a la otra, según el periódico.
  3. Cabeza de 8 piesUnos 2.4 metros, con ojos semejantes a platos y mandíbulas dentadas.
  4. Sin plumasPiel lisa, sin pelo y alas formadas por una membrana casi transparente.

El fragmento que desapareció

Antes de abandonar el lugar, los rancheros supuestamente cortaron una pequeña sección de la punta de una de las alas y la llevaron con ellos.

Uno de los hombres habría viajado posteriormente hasta Tombstone para comprar suministros y preparar el traslado del cuerpo. El objetivo era retirar la piel del animal y enviarla al este de Estados Unidos para que fuera examinada por científicos.

El artículo terminaba afirmando que el ranchero había regresado al desierto acompañado por varios hombres importantes de la ciudad, quienes intentarían transportar el cuerpo antes de que comenzara a descomponerse.

Después de aquello, el rastro se pierde por completo.

No se conocen los nombres de los rancheros. Nunca apareció el fragmento del ala, no existe constancia verificable de que la piel llegara a una universidad o museo y tampoco se encontró un reporte científico relacionado con la criatura.

El periódico prometía prácticamente una continuación de la historia, pero no se conoce ninguna noticia posterior que explicara qué sucedió con el gigantesco cadáver.

La fotografía perdida del Thunderbird

Con el tiempo surgió otro elemento que hizo que el caso se volviera todavía más famoso: la supuesta existencia de una fotografía.

Durante décadas, diferentes investigadores y aficionados a la criptozoología aseguraron recordar una antigua imagen en blanco y negro en la que aparecía un grupo de vaqueros o soldados junto al cuerpo de un animal alado. En algunas versiones, la criatura estaba colocada frente a un granero; en otras, tenía las alas extendidas y clavadas sobre una pared.

Algunas personas describían un enorme pájaro cubierto de plumas. Otras recordaban claramente a una criatura similar a un pterodáctilo. Una de las descripciones más repetidas habla de seis hombres colocados hombro con hombro, con los brazos extendidos, para mostrar la escala del cadáver.

El problema es que esa fotografía nunca ha sido localizada.

La edición conservada del Tombstone Epitaph no contiene ninguna imagen del animal. La primera referencia impresa conocida sobre una supuesta fotografía apareció en mayo de 1963, dentro de un artículo escrito por Jack Pearl para la revista de aventuras Saga. Pearl trasladó el incidente a 1886 y añadió que la criatura había sido llevada a Tombstone, clavada sobre un granero y fotografiada junto a varios hombres.

Ese mismo año, H. M. Cranmer escribió a la revista Fate sobre una imagen parecida, aunque ubicó el episodio alrededor de 1900 y atribuyó al animal una envergadura de 36 pies. Las fechas, las medidas y el lugar exacto cambiaban de una versión a otra. Cranmer habría poseído algún tipo de copia o ilustración en su casa, pero se cuenta que desapareció en un incendio ocurrido en 1967. Ningún ejemplar verificable ha sido recuperado.

El naturalista y divulgador Ivan T. Sanderson también ayudó a popularizar el misterio. Años después, algunas personas creyeron recordar que Sanderson había mostrado la fotografía durante una aparición televisiva. Las investigaciones posteriores solo pudieron confirmar que habló de ella; no que la imagen hubiera aparecido en pantalla.

Comparación de recreaciones modernas relacionadas con la supuesta fotografía perdida del Thunderbird
Imágenes asociadas posteriormente con la leyenda de la fotografía perdida. No son la prueba original de 1890 · Fuente: MonsterTalk / vía Karl Shuker ↗

Varias fotografías modernas han circulado como si fueran la imagen perdida, pero se trata de recreaciones, montajes o material promocional. Una de las más conocidas, donde aparecen varios hombres junto a un pterosaurio muerto, fue creada como parte de la promoción de la serie televisiva Freaky Links.

La fotografía perdida podría ser un ejemplo de memoria colectiva modificada: muchas personas creen recordar una imagen que probablemente surgió de ilustraciones, reconstrucciones y descripciones posteriores. Pero mientras no aparezca una copia verificable, también seguirá existiendo la posibilidad de que una imagen distinta permanezca olvidada en un archivo o una colección privada.

La noticia existe, pero la prueba prometida desapareció. La fotografía no aparece, pero su recuerdo se niega a desaparecer.— Creepynautas

¿Realmente era un Thunderbird?

El nombre Thunderbird de Tombstone fue añadido posteriormente. El artículo de 1890 nunca empleó el término Thunderbird y se limitó a hablar de un “monstruo alado”.

Además, su apariencia no correspondía a la de una enorme ave. Las alas membranosas, la piel sin plumas, la larga cola y las mandíbulas llenas de dientes recuerdan más a la representación popular de un pterosaurio.

También es importante no confundir este caso criptozoológico con el Thunderbird presente en las tradiciones de diferentes pueblos indígenas de Norteamérica. En esas culturas, el Thunderbird es una figura espiritual asociada con el cielo, las tormentas, el trueno y el equilibrio entre fuerzas naturales. No es simplemente un animal prehistórico desconocido.

El nombre se popularizó porque la criptozoología comenzó a utilizar “Thunderbird” como una denominación general para los avistamientos de aves o criaturas voladoras gigantes en Estados Unidos.

El problema de sus dimensiones

La criatura descrita por el Tombstone Epitaph habría tenido una envergadura cercana a los 49 metros. Esto la convertiría en un animal volador aproximadamente cuatro veces más grande que los mayores pterosaurios conocidos por la ciencia.

El Quetzalcoatlus, uno de los mayores animales voladores identificados en el registro fósil, alcanzaba una envergadura aproximada de 10 a 11 metros. Vivió durante el Cretácico tardío y desapareció junto con los demás pterosaurios hace alrededor de 66 millones de años.

También existieron aves prehistóricas gigantes mucho más cercanas a nuestra época. ElTeratornis merriami, cuyos fósiles han sido encontrados en el suroeste de Estados Unidos, tenía una envergadura cercana a los 3.7 metros y vivió durante el Pleistoceno. Aun así, era un animal cubierto de plumas y considerablemente menor que la criatura de Tombstone.

Las medidas publicadas en 1890 resultan biológicamente difíciles de aceptar. Un animal de casi 49 metros de envergadura necesitaría una anatomía, una musculatura y unas condiciones atmosféricas muy diferentes de las que permiten volar a los animales conocidos.

Esto podría indicar que las dimensiones fueron exageradas deliberadamente, que los cálculos fueron realizados de manera incorrecta o que el relato completo fue concebido como una historia fantástica.

Una época de noticias extraordinarias

A finales del siglo XIX, los periódicos no funcionaban únicamente como fuentes de información. También eran una de las principales formas de entretenimiento.

Las historias de monstruos, serpientes gigantes, hombres salvajes, barcos fantasma y criaturas encontradas en territorios remotos aparecían con cierta frecuencia. Algunas se basaban en rumores locales; otras eran exageraciones y varias fueron escritas directamente como relatos ficticios para llenar espacios y atraer lectores.

El llamado periodismo amarillo se caracterizó precisamente por utilizar titulares impactantes, exageraciones e historias difíciles de comprobar para aumentar la circulación de los periódicos.

Esto no demuestra por sí solo que la historia de Tombstone fuera falsa. Sin embargo, explica por qué un periódico de una pequeña ciudad minera podía publicar una narración extraordinaria sin identificar a los testigos, mostrar pruebas o realizar un seguimiento posterior.

La noticia tenía todos los elementos necesarios para llamar la atención: dos vaqueros armados, una persecución por el desierto, un monstruo prehistórico, rifles Winchester y la promesa de que científicos importantes examinarían el cadáver.

Era prácticamente una historia perfecta del Viejo Oeste.

Mi conclusión

El caso del Thunderbird de Tombstone me parece especialmente interesante porque parte de un documento real. La noticia existe y fue publicada en 1890. Sin embargo, que el periódico haya impreso la historia no significa necesariamente que los acontecimientos descritos hayan sucedido.

Para mí existen dos posibilidades principales.

La primera es que se tratara de una historia sensacionalista creada para vender periódicos. En aquella época, las narraciones extraordinarias eran utilizadas para despertar la curiosidad y aumentar la venta de ejemplares. Las dimensiones absurdamente grandes, la ausencia de nombres, la desaparición del cuerpo y la falta de cualquier investigación posterior respaldan esta posibilidad.

La segunda es que detrás de la exageración pudiera existir un encuentro real. Quizá los rancheros observaron un animal de gran tamaño que no pudieron identificar y el periodista transformó el incidente en algo mucho más espectacular. También podríamos considerar la posibilidad de que se tratara de algún remanente prehistórico, una especie desconocida que habría conseguido sobrevivir en regiones aisladas durante mucho más tiempo del que actualmente aceptamos.

El registro fósil demuestra que en Norteamérica existieron aves gigantes y reptiles voladores impresionantes. Sin embargo, no existe evidencia física de que alguno sobreviviera hasta finales del siglo XIX, y mucho menos con las dimensiones mencionadas por el periódico.

Una tercera posibilidad

Aunque existe una tercera posibilidad que desde hace tiempo me ronda la cabeza.

¿Y si algunas de estas criaturas prehistóricas no viven permanentemente en nuestro tiempo?

Quizá, bajo determinadas circunstancias que todavía no comprendemos, el pasado y el presente podrían superponerse durante unos instantes. Una especie de ruptura o interferencia temporal permitiría que un animal perteneciente a otra época apareciera momentáneamente en la nuestra, antes de desaparecer sin dejar un cuerpo, una población reproductiva o rastros permanentes.

Representación artística de un pterosaurio emergiendo de un portal temporal sobre el desierto de Arizona
Representación artística de la hipótesis de una superposición temporal · No es evidencia del caso

No existe evidencia científica que demuestre que algo así sea posible. Por ahora solamente es una idea especulativa. Sin embargo, podría ofrecer una explicación interesante para ciertos encuentros aislados con criaturas aparentemente prehistóricas que aparecen una sola vez y nunca vuelven a ser encontradas.

Pero esa posibilidad merece una entrada completamente independiente.

Hasta entonces, el Thunderbird de Tombstone permanecerá suspendido entre la ficción periodística, la criptozoología y la inquietante posibilidad de que, por un breve momento, dos hombres del Viejo Oeste se encontraran frente a frente con una criatura llegada de un mundo desaparecido.

¿Crees que el monstruo de Tombstone fue solamente una historia creada para vender periódicos? ¿O aquellos rancheros pudieron encontrarse con algo que no debería haber existido en su tiempo?— La pregunta queda abierta

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